Cuando sam conoce a marc, es como algo evidente, de los que no engañan. un amor apasionado y ardiente que los llevaría directamente al altar y a la felicidad absoluta. al menos eso pensaba ella, porque los años que han pasado y las exigencias que han tenido que cumplir han dejado grietas que cada vez se hacen más grandes, y ella intenta en vano remendarlas. por eso, cuando se encuentra con la mirada obsidiana de logan, se da cuenta de que no sólo va a tener que luchar contra su devastador encanto, sino también, y sobre todo, contra sí misma.
